Tinder

Tinder y yo

No sé si es que soy medio boluda, un poco tonta o estoy vieja (o todas juntas) pero tengo un problema con todas las app que salieron hace pocos años. Mejor dicho, que se hicieron populares hace pocos años. 

Entre Tinder, Snapchat, las stories de Instagram (que igual creo que a esas le voy agarrando la mano de a poco) me estoy sintiendo una troglodita total.

(Sí, yo les dije que escribir un libro te obliga a hacer cosas que nada tienen que ver con escribir un libro porque bueno…cuando finalmente decidimos hacer algo en serio…vamos a encontrar mil cosas productivas que hacer para no sentirnos culpables de no estar haciendo eso que en realidad tenemos que hacer).

Sí, Tinder es algo muy productivo…para mí…ya saben…salud mental (?). No, igual no piensen mal, en realidad…nunca me sirvió para lo que se supone que tiene que servir. Yo solo hago amigos. O a veces ni siquiera. 

Y el tema de estas apps no es que no me funcionan PARA NADA (bah, salvo Snapchat, ahí sí me declaro un fracaso profundo), el problema es que no entiendo o no logro entender cómo se hace para que funcionen como deben funcionar. Dicho de otra forma, logro de todo con las apps, TODO menos lo que se supone que debería lograr. 

Gracias a Tinder hice muchos amigos, las métricas de mi blog aumentaron y pude ayudar a planear (via chat de Tinder) muchos viajes.

Y eso fue todo.

Cuando volví a Argentina a principios de este año me bajé Tinder y básicamente pasaron dos cosas: 

  1. Los pibes, apenas se enteraban que tenía un blog de viajes, me empezaban a fundir a preguntas (via Tinder) y las charlas terminaban en los pibes colgados leyendo mi blog y escribiéndome “si tengo alguna duda te consulto”, como si yo fuese una guía turística online. Una especie de Atención al Cliente.
  2. Tres pibes, cuando hacemos match, me escriben y me dicen (con distintas palabras obviamente, pero algo así): NOOO BOLUDAAA, SOS LA DEL BLOG. Te leí cuando fui a Nueva Zelanda, me re sirvió. Qué loco verte en esto. ¿Qué hacés en Tinder? 

estoy comprando caramelos…QUÉ VOY A ESTAR HACIENDO. 

Obvio que no dije eso, pero a la tercera que me pasó que me reconocieran del blog, decidí desinstalar Tinder a la mierda porque de todas formas, para lo único que me había servido hasta ese entonces, era para promocionar el blog.

Ahora que lo pienso, a los que me reconocieron les podría haber dicho eso: …no acá…probando las distintas apps para promocionar el blog. Facebook es una mierda, cada vez la complica más, ¿viste cómo es?

Tinder
Tengo un celular nuevo y viene con una aplicación con distintos formatos para sacar foto. Se suponía que había elegido la opción para hacer un video, pero no. Es una foto de mí saludando como idiota estúpida cinco segundos.

Pero mis andanzas via Tinder no terminan ahí. De hecho, terminan en la próxima anécdota, porque acabo de coronarme como la más inútil. 

Estoy en Macedonia, y no sé bien si funciona o no. No tengo amigas para preguntarles al respecto pero con todos los que hice match nadie me hablaba y a mí me daba vergüenza iniciar las charlas. Y además tampoco había muchas opciones: la mayoría tenía pocas fotos, o turbias. Además, creo que debo haber cruzado 3 pibes con algo escrito en la descripción (sí, yo leo).

Pero resulta que, hace aproximadamente una semana ocurrió el milagro y un pibe me empezó a hablar.

Desde hace tres días que estábamos teniendo conversaciones non-stop, de esas que duran el día entero y siguen al día siguiente como si nada hubiese pasado.

¿Hablábamos de nuestras vidas? ¿De qué hago acá, de cuándo me voy, de qué hace él?

No no, toda la charla fue un agitado debate filosófico. Ya no me acuerdo ni cómo empezó, pero derepente estaba metida en una discusión alterada sobre el comunismo y el capitalismo. Sobre Marx y Engels. Sobre el determinismo, Alejandro Magno y cómo los seres humanos somos lo peor.

Tres días, de párrafos gigantes llenos de contenido político, filosófico y social, via Tinder. 

¿Para qué?

Para que recién, tal vez por la diferencia de opiniones, el chabón me termine des-matcheando y borrando de Tinder. Nunca me había pasado. Estaba leyendo el mensaje del chabón, que terminaba un “que la pases bien” cuando de repente me desapareció todo el chat, y el chabón me desapareció de los contactos.

TINDER DEL ORTO, al cabo que ni quería. 

Gasté mis dedos y mi tiempo en sustentar inteligentemente mis opiniones filosóficas y políticas para que me desmatcheen como la mejor. 

Me voy a dedicar a escribir el libro mejor…aunque podría escribir uno sobre Tinder también. 

Ahora me puedo jactar de no solo haber promocionado mi blog sino de haber tenido una de las mejores charlas filosóficas de mi vida. ¿Quién eh? Quién se da el lujo de discutir filosofía con un macedonio, YO NOMÁS. Y, es más, quién se da el lujo de discutir filosofía via Tinder. 

Soy lo más. Basta. 

Soy lo más Bridget Jones que hay.

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About angiederrico

¡Hola, soy Angie! Escribo, viajo, saco fotos, como, hablo huevadas y estoy escribiendo mi primer libro (por lo que la comida aumentó, la histeria se hizo peor y las huevadas no tienen fin). Tengo un blog de viajes: http://titinroundtheworld.com

2 thoughts on “Tinder y yo

  1. Tus charlas filosóficas me hicieron acordar a la Cumbia Epitemológica de Les Luthiers. Una buena oportunidad de ver el video si no lo viste o de volver a verlo para desconectar del libro. 😉

    Cada vez menos ganas de nuevas rrss. 🤔

    Besotes
    Flor

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